Querida Mami,
Hoy es un día para detener el tiempo y decirte lo que tantas veces damos por sentado:
¡gracias infinitas por existir! Gracias por tus abrazos sanadores, por tu paciencia infinita
que nunca se agota, por tu voz que nos calma en los días nublados y por esa risa hermosa que ilumina cada
rincón de nuestras vidas.
Admiramos tu fuerza incansable, tu nobleza de espíritu (tan noble como esos delfines que tanto te gustan)
y tu capacidad de hacer de cualquier momento ordinario una fiesta llena de cariño, sabor y calor de hogar.
Deseamos que la vida te devuelva multiplicado cada instante de entrega, que tus sueños se hagan realidad
—incluso el de viajar a respirar el aire tibio de la Polinesia— y que nunca olvides lo profundamente amada,
respetada y admirada que eres.
Con todo el amor de nuestras almas,
¡Tus hijos que te adoran con el corazón! ❤️